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Una mujer argentina sale viva de milagro tras recibir una paliza de su novio

Le había dejado en más de una ocasión pero pensaba que volver era lo mejor para su hijo
Paola junto a Rodrigo y su hijo en común | Facebook

 

La violencia doméstica está una triste realidad que sufren muchas mujeres hoy en día. Una de ellas es Paola Mascambruni, una mujer argentina de 38 años, que decidió compartir en las redes sociales fotografías de cómo había quedado su rostro desfigurado tras recibir una paliza de su pareja durante más de dos horas seguidas, según cuenta ‘Clarín’.

Paola conoció a Rodrigo Eduardo Picolini en 2009 cuando los dos trabajaban en Aerolíneas Argentinas. Se enamoraron rápidamente y ella quedó embarazada pero al poco tiempo se empezó a poner violento. A los dos meses le arrojó un vaso de cerveza. Más tarde le mordió la mejilla cuando estaban en un centro comercial, pero le pidió disculpas, lloró y le aseguró que no lo haría más. Pero finalmente, cuando llevaba seis meses de gestación decidió dejarlo cuando tuvieron una fuerte pelea y Rodrigo la acabó lanzando a la cama y pegándole puñetazos en la cara.

 

Hasta el día del nacimiento de su hijo no lo volvió a ver, ya que él quería conocer a su hijo y se presentó en el hospital. Pero en la sala de partos se puso nervioso y empezó a golpear las cosas y lo tuvieron que echar. Entonces, Paola decidió rehacer su vida y conoció a otro chico que ejerció como un padre para el pequeño Valentino. Sin embargo, acabaron rompiendo y Paola decidió llamar a Rodrigo pensando que era injusto que su hijo no conociera a su padre.

Empezaron a quedar y parecía comportarse como un buen padre. Un día quedaron para cenar y decidieron que sería bueno volver a darse una oportunidad  para formar una familia unida. Pero el fin de semana siguiente, Valentino volvió llorando de casa de su padre diciendo que le había pegado por culpa del fútbol. «Llamé para que me diera explicaciones y derivó en más violencia. Vino a destrozarme la casa. Con el coche chocó la reja y me amenazó de muerte con un arma», explica Paola. Decidió denunciarle a la justicia y dejó de verlo por completo.

 

Al cabo de unos meses Paola supo que Rodrigo había tenido un accidente. Él explico que le había hecho recapacitar sobre como la había tratado y se mostró dispuesto a cambiar. Ella le creyó y le permitió que se acercara a ellos. El pasado 16 de marzo, Rodrigo llegó a casa muy arreglado pero cuando vio que ella no le soltaba ningún piropo y se reía ante su insistencia, se puso violento. «Cerró las puertas con llave. Me desnudó. Me agarró de los hombros y con mi espalda rompió una ventana. Me pegó patadas y piñas por todo el cuerpo, intentó ahorcarme. Lo más suave que me dijo fue ‘puta’. Yo le pedía que se calmara. Le decía: ‘Rodrigo, por favor, me vas a matar’. Y él me respondía que sí, que claro, que me iba a matar». La paliza duró dos horas.

 

 

Paola intentó escapar y se arrastraba por el suelo. Logró meter la llave en la cerradura pero la agarró por detrás, la lanzó contra el suelo y le empezó a dar bofetadas. Finalmente pudo salir corriendo y pedir auxilio por la calle. Todos tenían miedo de hacerlo, así que un hombre decidió llamar a la policía para que acudiera. Paola acabó con una fractura de cráneo, un derrame en el ojo, moratones en todo el cuerpo, un traumatismo nasal y algunos dientes sueltos. En el hospital no daban crédito a que hubiera salido con vida. Por su parte, Rodrigo acabó en la cárcel por violencia familiar y de género.