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Una niña muere tras ser drogada por su madre para poder mantener relaciones sexuales

La pequeña tenía restos en su organismo de heroína, cocaína y metadona
A la izquierda, la madre de la pequeña. A la derecha, Poppy, su hija | Mirror

 

Michala Pyke, de 37 años y John Rytting, de 40, niegan los cargos de crueldad infantil por la muerte de la pequeña. La hija de Pyke, Poppy, murió en junio de 2013 y fue encontrada sin vida en el sofá de la vivienda familiar. Según los informes, la pequeña llevaba seis meses consumiendo drogas que le facilitaba su madre. La niña era vista como un «inconveniente» para la pareja, y hablaban continuamente sobre qué darle para poder mantenerla en silencio.

La péqueña Poppy no sólo recibía maltrato psicológico por parte de su madre y de su pareja, sino que también sufría abuso físico de los dos. La policía encontró más de 1.000 cajas de drogas diseminadas en su piso de Grimsby. Los paramédicos descubrieron que la niña se estaba volviendo azul y no respiraba, y fue trasladada al hospital, pero nada pudieron hacer por su vida, pues murió al día siguiente en el Sheffield Children’s Hospital.

 

Pyke y Ritting, que han roto su relación, niegan los cargos de crueldad infantil, pero admiten haberle dado drogas a la pequeña, que presentaba restos de esta en su organismo. La niña tenía restos de cocaína y heroína en el pelo, lo que dejaría claro que ya formaba parte de su organismo porque llevaban mucho tiempo subministrándole aquellas pastillas azules llamadas diazepan. Los dos adultos están a la espera de juicio.