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Los vicios inconfesables de Lavinia Woodward, que eludió la cárcel después de apuñalar a su pareja

Sus amigos aseguran que le encantaba disfrutar de orgías, eventos de la comunidad LGBTQ y ropas caras
Lavenia gustaba de vestirse acorde al estilo BDSM | The Mirror

 

Lavinia Woodward, de 24 años, podría parecer una chica normal. Estudiante de medicina, tenía éxito y muchos amigos, no obstante, en los recovecos más oscuros de su alma se escondían toda una serie de vicios inimaginables. Lavinia se dio a conocer tras un sonado incidente con su novio, que no acabó en pena de prisión por poco. Y es que, según informa ‘The Mirror’, Lavinia montó en cólera tras consumir cocaína, y enloquecida, acabó apuñalando a su pareja. Cuando Lavinia se presentó a la vista del tribunal se definió como ‘demasiado brillante’ para la cárcel, lo que suscitó muchas críticas y controversia; más aún cuando la sentencia falló en su favor y logró evitarla.

Muchos medios se hicieron eco de la noticia, sorprendidos por como una joven de ese perfil había podido acabar de forma semejante. No obstante, al ahondar en su mente y hablar con sus allegados empezó a armarse un rompecabezas psicológico mucho más complicado. De hecho, uno de sus amigos recordó unas peculiares palabras de Lavinia, que decían: «Estoy metida en alguna clase de asunto kinky»; —es decir, en asuntos turbios.

 

Y Lavinia no mentía; entre sus gustos había algunas cosas bastante peculiares: le gustaba vestir con estilo bondage, con ropa ajustada y de cuero; era amante de las colecciones de traje de baño estilo salvaje; también posó desnuda para la LGBTQ, sentada en la rodilla de un hombre y con marcas de azotes en las nalgas; había participado en orgías durante toda la noche; y siempre tenía cera un lote de cocaína, la mejor que el dinero podía comprar.

 

Lavenia participaba en orgías y consumía cocaína | The Mirror

 

Precisamente la conjunción de todos estos elementos ya podía sentar las bases de ciertos desequilibrios mentales: las tendencias dominantes, impulsivas y la falta de control, así como los excesos, el gusto por infligir y recibir dolor, el especializarse en medicina y su promiscuidad sexual asociada al consumo de estupefacientes, la posicionaba en un lugar de riesgo. Tanto es así que, tras conocerse todos estos detalles, a pocos les sorprende que el asunto se le fuera de las manos y acabara como acabara.