'La Manada' planeaba sus vacaciones con «la droga» como elemento esencial

Los condenados destacaban la necesidad de no olvidarla o «la echaremos de menos después»
'La Manada' en los Sanfermines
'La Manada' en los Sanfermines | El Español

 

«La droga», ese era el elemento de más preocupación para los miembros de ‘La Manada’ mientras planeaban las vacaciones que terminarían en San Fermín 2016. Los nuevos audios de 'La Manada' recuperados por ‘El programa de Ana Rosa’ descubren cómo los jóvenes andaluces se organizaban para su viaje.

 

«No se olviden de la droga, chavales, que la echaremos en falta después», reconocían en los mensajes que se mandaban en WhatsApp. El mensaje parecía servir de recordatorio para los integrantes de la banda, que reconocían que «no me he acordado de las pastillas hasta ahora».

 

Sin embargo, no todos parecían tan convencidos de llevar sustancias estupefacientes en el viaje, pues advertían que «como lo cojan allí con pastillas, a ver si los vamos a ver encarcelados en Croacia», por lo que recomendaban que «que no se las lleve, cabrón».


Audios de ‘La Manada’

Els membres de 'La Manada'
Els membres de 'La Manada' | España Diario

 

La fiesta y descontrol que vivieron los jóvenes de ‘La Manada’ durante los días previos a su detención por abuso sexual pueden ser perfectamente resumidos en la siguiente frase: «Los 300 euros que me tocaron en el póquer me los estoy tomando en droga».

 

Es otra de las frases recogidas en los mensajes de voz recuperados del grupo de WhatsApp que los condenados compartían. De este modo, demostraban que sus fiestas iban acompañadas obligatoriamente del consumo de narcóticos, además de los excesos sexuales que los terminarían llevando a prisión.


Las vacaciones de ‘La Manada’

Comprobando que la única preocupación de los integrantes de ‘La Manada’ era la de programar la fiesta y las drogas que llevarían en sus vacaciones, alguno de los miembros cuestionaba cómo iban a alimentarse durante esos días. La respuesta, de nuevo, se relacionaba con el alcohol.

 

«Si vamos a estar todo el día ‘morados’, no vamos a querer comer nada», adelantaban los jóvenes. «Lo que comamos pues, yo que sé, bocatas o lo que veamos baratos», consideraban, llevando a abrir la posibilidad de hacer un «’sinpa’», o lo que es lo mismo, marcharse sin pagar.



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