Las desgarradoras palabras de la abuela de una de las niñas de Alcácer 25 años después de su muerte

El caso presentó muchas irregularidades
Toñi, Desirée y Miriam | Cedida

 

Tristemente hoy se cumplen 25 años de uno de los crímenes más infames que se han conocido en nuestro país. El asesinato de las llamadas niñas de Alcácer tuvo lugar a finales de 1992, en el municipio valenciano de Alcácer y rápidamente se convirtió en uno de los casos más mediáticos de España. Las tres víctimas, Miriam, Toñi y Desirée, hicieron autoestop cuando trataban de llegar a una fiesta y ese fue el error que les costó la vida.

 

Días antes de esta escabrosa efeméride, el programa 'Hablar por hablar' de la SER recibió una inesperada llamada: «Soy la abuela de Miriam, una de las niñas de Alcácer», se presentaba María Jesús, quien a continuación relató su desgarradora experiencia. María Jesús, no quería que el caso de su nieta, su primera nieta, se olvidara, por eso decidió llamar a la emisora.


El desgarrador testimonio de la abuela


«La familia sigue destrozada. Mi hijo, cuando lo veo, me da una pena, una lástima... le han echado 20 años encima», aseguró, mientras todo el mundo se estremecía al escuchar su relato. Además, puso el acento en el dolor de la familia tanto en ese momento como veinticinco años después, destacando lo que ha supuesto para su hijo, el padre de Miriam: «Mi hijo parece un fantasma... le he dicho a mi hijo que deje de investigar el caso porque se va a volver loco. Él lo sabe todo y todo el mundo sabe que no fue como se ha dicho. Lo han tapado todo», ha sentenciado.

 

Sin embargo, la abuela no terminó ahí, sino que quiso destacar que los condenados no son los verdaderos culpables: «han trabajado ahí pero no fueron los que mataron a las niñas» y sostiene que alguien poderoso está detrás de un caso que, según ella, no tuvo una correcta investigación. Uno de los ejemplos de ello es que no se investigó la procedencia del vello púbico que se encontró en el cuerpo de las pequeñas.


Cabe recordar que el caso presentó muchas irregularidades: esa noche las recogieron Antonio Anglés y Miguel Ricart, quienes posteriormente serían condenados por su asesinato. Como explica 'El Español', las tres niñas subieron en su Opel Corsa tal día como hoy, hace justo 25 años, y fue la última vez que fueron vistas con vida.

 

El terrible hallazgo tuvo lugar en enero de 1993

El caso llegó a ser tan seguido y tan mediático que hasta políticos y personalidades del momento opinaban y se hicieron varios programas en los que se mostraban novedades de la investigación. En cierto punto, incluso, llegaron a mostrarse fotografías de sus autopsias lo que forzó al poder judicial a elaborar un protocolo sobre cómo proceder en este tipo de sucesos, a fin de respetar la privacidad y el honor de las víctimas.

 

Sus cadáveres fueron encontrados en el barranco de La Romana, en Valencia, por dos apicultores el 28 de enero de 1993, tras dos largos meses de intensas e infructuosas búsquedas. Uno de los apicultores, Gabriel Aquino, fue quien encontró el primer indicio al hallar una mano que sobresalía de la tierra; de ahí se dio la voz de alarma a las autoridades y pronto se descubrió que las tres niñas desaparecidas de Alcácer eran en realidad las víctimas. 
 

Tragedia sobre tragedia

La abuela de Miriam también quiso recordar que el juez llegó a condenar a su hijo, obligándole a pagar una indemnización de 270.000 euros además de una multa de 14.760 euros que sigue pagando a día de hoy. El padre de Miriam, fue acusado de un delito continuado de injurias graves agravado con publicidad, como recuerda 'Periodista Digital', debido a unas declaraciones que realizó en un programa de televisión. 

 



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