Se venga del asesino de su hija de 4 años en plena calle de Granada

El agredido secuestró, intentó violar y arrojó a un pozo a la menor en la localidad de Huétor Santillán
Foto archivo de un cordón policial.
Foto archivo de un cordón policial. | Cedida

 

Tres décadas después del asesinato de su hija, el padre de Ana Isabel Fernández casi consuma su mortal venganza en la calle Pedro Antonio de Alarcón en Granada. Ocurrió el pasado jueves 12 de abril, cuando Juan José encontró al asesino de su hija y le infringió diversas heridas de arma blanca. La víctima tiene 54 años y pudo ser salvada por la Policía Local de Granada.

El crimen de Huétor Santillán, 33 años después

Todo comenzó en mayo de 1985, cuando una menor de la localidad granadina de Huétor Santillán fue secuestrada. Dos días después de su desaparición, la niña fue hallada muerta en un pozo. La Guardia Civil detuvo a dos primos hermanos de la madre de la niña, Enrique José y Anastasio, quienes colaboraron de forma activa en la búsqueda de Ana Isabel.


Según reveló el asesino, le dijo a la pequeña que iban a comprar golosinas y en el pozo trató de violarla. La menor opuso resistencia y Enrique José termino por ahogarla y arrojarla a un pozo de tres metros de hondo, dónde murió «por ingreso de agua y barro envías pulmonares». Tras su detención, los autores del crimen tuvieron que ser escoltados por los agentes para evitar el linchamiento de los habitantes de este pueblo granadino.

Acuchilla al asesino de su hija de 4 años

Enrique Sánchez fue condenado a 40 años de cárcel, pero al salir de prisión se topó con las ansias de venganza del padre de la pequeña, que ya había agredido repetidas veces al asesino de su hija. Cuando se topó con él en plena calle de Granada, Juan José se abalanzó sobre él con un cuchillo a plena luz del día, mientras decenas de personas a su alrededor miraban atónitas.

 

Finalmente, Enrique Sánchez fue atendido por los servicios policiales y trasladado al hospital. Aunque sangraba por distintas extremidades a causa de los cortes, sufrió heridas leves y no se teme por su vida.




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