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Valentín, el concursante de 'Boom' que renunció a su trabajo como docente de universidad

Su discurso de denuncia se ha convertido en uno de los temas más comentados de los últimos días
Valentín Ferrero aprovechó su paso por 'Boom' para denunciar la precariedad de los docentes | Antena 3

 

Valentín Ferrrero se ha convertido en uno de los protagonistas de esta semana. El concursante del programa de Antena 3, 'Boom', reconoció haber abandonado su puesto de trabajo debido a la precaria situación económica que atravesaba. 

Según relató, es doctor en Bellas Artes y cobraba «250 euros al mes», una cantidad que no era suficiente ni siquiera para pagar la gasolina que necesita su vehículo para acudir a su puesto de trabajo. 

En los siguientes días, continuó dando más información acerca de la situación por la que ha pasado. Entrevistado por Cadena SER, Ferrero denunció la situación de precariedad por la que pasan él y sus compañeros de profesión.

Durante la misma explicó que «la modalidad de contrato para profesores asociados» le permitía percibir «275 euros brutos. El ingreso neto era de 232 euros», una situación que tal y como aseguró se repite mucho en el sector. 

«El contrato más normal es de seis horas de clase y seis tutorías, por lo que se cobra unos 514 euros brutos», recalcó Valentín, que reveló que había renunciado a su puesto de trabajo porque en el programa ganaba más. 

A sus 61 años, Valentín, esperaba conseguir el codiciado premio de 'Boom' para así poder dedicarse «exclusivamente» a su obra. Hasta ahora, trabajaba como profesor asociado en la Facultad de Bellas Artes de Altea. 
 

Su discurso viral

El caso de Valentín se ha convertido en uno de los más comentados en estos días, llegando incluso a convertirse en un fenómeno viral gracias a la denuncia de una situación que, como él, sufre «el 60 % del profesorado de las universidades españolas». 

«Fue muy doloroso tomar la decisión de dejar mi puesto de trabajo porque me encanta mi profesión, la docencia y la relación con los alumnos, pero económicamente no podía seguir. Me gastaba más dinero en ir a la facultad que lo que percibía», sentenciaba.